IMPACTOS GENERADOS POR LA EXPLOTACIÓN AURÍFERA

1. IMPACTOS AMBIENTALES INICIALES: Las primeras personas y compañías que se dedicaron a explotar los yacimientos y placeres auríferos descubiertos en El Callao, desde mediados del siglo XIX hasta los años sesenta del siglo pasado no estuvieron sujetas a un marco legal regulador estricto que las obligara a presentar estudios sobre los posibles impactos ambientales que pudieran ocasionar sus actividades extractivas, y en consecuencia implantar las medidas para prevenir, evaluar y remediar tales impactos.

De acuerdo con lo anterior podemos inferir que debido a la inexistencia de ese marco legal regulador, durante el período señalado, fueron muchos y variados los impactos ambientales, ocasionados por:

1) La amplia deforestación que se produjo en la margen derecha del Río Yuruari para dar lugar al asentamiento de El Callao y a la explotación aurífera, requirieron:

a) El uso de árboles maderables para la construcción de viviendas y el apuntalamiento de los pozos de las galerías desarrolladas en las minas subterráneas.

b) La utilización de la leña y el carbón vegetal como principales fuentes energéticas.

2) El proceso de amalgamación utilizado para recuperar el oro proveniente de la minería primaria y aluvional.

3) Las condiciones en que los trabajadores de las compañías mineras estaban expuestos en sus lugares de trabajo: exceso de polvo producido por la molienda del cuarzo aurífero; vapores de mercurio y otros productos químicos; ruidos y vibraciones; ventilación deficiente (calor, humedad, falta de oxígeno) en las minas subterráneas.

Sin embargo, a partir de la Constitución de 1961, en Venezuela se ha venido desarrollando un conjunto de leyes y decretos, que de manera clara, establecen las regulaciones por las que tienen que regirse todas las actividades, incluidas las mineras, susceptibles de producir daños al medio ambiente y a los seres humanos.

En relación al caso específico de los impactos ambientales que genera la explotación aurífera que tiene lugar en El Callao, existe cierta información sobre cuales son dichos impactos y sus consecuencias en los suelos, fuentes de agua, la atmósfera y las personas que habitan en el casco central de El Callao y zonas periféricas cercanas a los lugares en donde se realizan los procesos de recuperación del oro contenido en el cuarzo aurífero extraído por las distintas Venorquitas. Esta información se desprende de algunas investigaciones que han realizado diferentes organizaciones públicas y privadas interesadas en establecer los tipos y magnitudes de tales impactos. Sin embargo, los resultados de esas investigaciones no han sido divulgadas con suficiente amplitud como para lograr que el colectivo callaoense tome plena conciencia al respecto y pueda evaluar hasta qué punto se han aplicado las Leyes Ambientales y cuáles son sus logros en cuanto a la disminución de los mismos

2. CONTAMINACIÓN DEL RÍO YURUARI

En un mapa de El Callao, fechado en 1884, que Lucien Morisse, muestra en su obra “Excursión a El Dorado” se puede observar un canal por donde se descargaban directamente en el Yuruari las colas provenientes de un molino donde se procesaba el cuarzo aurífero extraído de diferentes minas. Esas colas contenían un elevado porcentaje del mercurio que era utilizado para la recuperación del oro contenido en las menas tratadas.

Por su parte, Víctor López en su obra Oro en Venezuela, sostiene: “Durante el año de 1870, cuando la Compañía Venezolana El Callao comenzó a triturar y beneficiar mineral aurífero, hasta el año de 1894, cuando cerró las operaciones, lapso de 24 años, la Compañía trituró un total de 706.272 toneladas de mineral de un tenor medio de 63.1 gramos de oro por tonelada, que produjeron 44.573.000 gramos de oro. En ese lapso la Mina El Callao fue considerada como una de las más ricas del mundo. Durante la producción, debido al proceso utilizado para la extracción por amalgamación, se desecharon al Yuruari colas con más de una onza por tonelada.”

Estas dos citas son indicadoras del volumen de arenas portadoras de mercurio que contaminaron al Yuruari durante décadas, ocasionando el correspondiente daño a su flora y fauna.

La posterior utilización del proceso de cianuración, en sustitución del mercurio para recuperar el oro, disminuyó la contaminación del Yuruari. Pero, por otra parte, a raíz de la construcción de la red cloacal que descargan las aguas servidas directamente a su cauce y no a una laguna de oxidación, se ha convertido un nuevo factor de contaminación para nuestro río.

Resulta ilustrativo recordar que durante los meses de enero de 1978; febrero de 1979; febrero, marzo, abril y mayo de 1980, el Yuruari registró un caudal cero. Lo que trajo como consecuencia que el llamado Pozón de Nacupay, una fosa bastante profunda que forma parte de su cauce, también perdió la totalidad de sus aguas. Esta radical sequía indujo a centenares de parroquianos, no mineros, a que se lanzaran a lavar las arenas de su lecho para extraer el oro fino que pudieran contener las mismas.

Las personas que fuimos a presenciar ese masivo y casi festivo espectáculo, observamos cómo entre las capas superpuestas de arenas que se habían formado, a través los años, acumulaban abundantes gotas de mercurio que evidenciaban la magnitud de la contaminación sufrida por nuestro río, a causa de ese metal.

También pudimos observar durante esas sequías del Yuruari, el resto de una draga que fue utilizada para extraer las arenas que luego eran tratadas para recuperar el oro contenido en ellas.

3. IMPACTOS EN LA SALUD DE LOS MINEROS

Durante las décadas en que la explotación de las minas de oro subterráneas de El Callao se hizo sin estar sometidas a leyes ambientales y laborales, las compañías mineras pudieron despedir, sin ningún tipo de compensación, a los trabajadores que resultaban afectados por la silicosis, porque la misma no era diagnosticada como tal.

A finales de los años cuarenta del siglo pasado esta deuda histórica comenzó a ser saldada gracias al eminente médico Feliciano Acevedo, quien ejerció como Médico General y Cirujano, en el desaparecido Hospital de El Perú. Él fue capaz de establecer el diagnóstico diferencial entre la silicosis y otros tipos de afecciones de los pulmones, con lo que obligó a la Guayana Mines, a reconocer que la silicosis era una enfermedad laboral y las personas que la sufrían debían ser indemnizadas.

Por cuanto este logro impulsado por el Dr. Acevedo marca un verdadero hito en la historia de la minera callaoense, nos permitimos reproducir el testimonio escrito que él nos hizo llegar, donde explica los pasos que dio para alcanzarlo:

“El Callao. A mi hijo José Ignacio Acevedo y a mi amigo Ricardo Sarti.

Ese pueblo fue mi cuna como médico y mi poder de hombre con Antonieta, pura de El Callao y mis seis hijos nacidos y parteados por mí en el hospital de El Perú.

Generalizando. Fue ese humanismo espléndido en el que engendró nuestro mundo moderno, el que en el orden intelectual nos lanzó a la búsqueda de la verdad, interrogando a la naturaleza misma, y en el aspecto artístico nos inculcó el amor a la belleza, libre de pecado; el que en el orden espiritual nos infundió la aspiración de ser hombres universales, y el que reivindicó en el orden moral, nuestra dignidad superior de hombre. El médico no puede en rigor de su misma esencia, desprenderse de ese humanismo vitalizador, moderno, culturizador y dinámico que haga juego con un mundo que bulle y crea, y que el despertar de un nuevo día nos parece con algo sobrecogedor.

En noviembre del año 1948 encontramos el primer caso de silicosis pulmonar pura en la Compañía Guayana Mines Ltd, establecida en El Perú, Distrito Roscio del Estado Bolívar. Manuel Thomas de raza negra y 50 años de edad, trabaja desde más de 20 años en la mina Laguna. Consulta por tos seca y ocasionalmente esputos hemoptoicos. La radiografía de tórax (Equipo R/39 lo mejor de la General Electric) indicó una imagen trabéculo nodular fina diseminada en ambos campos pulmonares, más condensados en zonas media y moderado refuerzo de los hilios. Esputos negativos B K (bacilo de koch) y sedimentación globular en límite normal. Diagnosticamos después de destacar las otras dos posibilidades: la ganulia tuberculosa fría y el sarcoide de Boeck, silicosis pulmonar grado II. Informé a la gerencia de la empresa y me contestaron textualmente: “que era imposible, porque esa mina estaba por debajo del límite peligroso del bióxido de silíceo y que no podía aceptar mi criterio y mi falta de experiencia con apenas un año de ejercicio profesional. Además ese error de divulgarse crearía problemas en el trabajo y en la economía de la empresa. Que la New Golfields Of. Venezuela Ltd, había desechado la posibilidad de peligrosidad silicótica”.
Sostuve en densas discusiones con el gerente J.Ward Williams, el sub-gerente Eugenio Locher y los ingenieros jefes de las minas y el molino, Whysnant y Cannales, que no estaba equivocado y les propuse enviar a Manuel Thomas a las máximas autoridades en enfermedades pulmonares, los doctores José I. Baldó y Raúl Soulés Baldó, profesores de la Universidad Central y directores en el Hospital de El Algodonal, el centro más calificado de enfermedades bronco pulmonares. El problema continúo y seguí insistiendo hasta que al fin después de siete meses, en mayo de 1949 aceptaron enviar a Caracas a Manuel Thomas, recibí la respuesta del doctor. Soulés Baldó, el 30 de mayo de 1949 y textualmente decía: “la radiografía muestra, tal conforme usted lo había observado, imágenes trabéculos-nodulares finas y diseminadas en ambos campos pulmonares con predominio en las zonas medias y reforzamiento de los hilios. Las imágenes radiográficas y el antecedente de trabajar por mas de 20 años en la minas de oro, nos permite concluir en que se trata de una silicosis pulmonar grado II. Diagnostico este que ya había sido formulado con muy buen criterio por usted”.
Esto fue una bomba, y tanto el enredo que el gerente J. Ward Wiliamns fue destituido nombrado A W.T. Freakes y el inefable Eugenio Locher, quedó de sub-gerente.
Preocupado porque no debía ser Thomas un caso único, pese a la resistencia de la gerencia, realicé durante tres meses un catastro radiográfico de la población minera y ello arrojó:

1) Obreros estudiados 820

2) Casos positivos de silicosis, todos confirmados en Caracas por los doctores Baldó y Soulés Baldó, 28

3) De los 28 casos de silicosis, 18 del grado II. 8 del grado III y dos casos de asociación sílico-tuberculosis

Dividí a la población minera y les di instrucciones a los ingenieros de las minas y del molino así:

A) 590 obreros, expuestos directamente al polvo del bióxido de silíceo. Necesitan control radiológico cada 4 meses.

B) 230 obreros expuestos indirectamente al polvo del bióxido de silíceo. Necesitan control cada 8 meses.
Con estos datos recomendé y les informé que envié copia al ministerio de Sanidad y al de El Trabajo lo siguiente:

a) Indemnizar con un año de salario o todos los casos de silicosis

b) Para el ingreso de personal nuevo, examen clínico completo, radiografía del tórax, y sistema cardiovascular normal, no mayores de 45 años sin antecedentes de asma bronquial y bronquitis frecuentes.

c) Traer de Canadá unos técnicos para valorar los niveles de bióxido de silíceo en las minas Laguna y Sosa Mendez. Como no me presentaron los resultados que en las discusiones dijeron que la New Golfields no consideró peligro alguno, les informé que de acuerdo a lo señalado en la reunión de La Confederación Internacional del Trabajo en Pretoria el año 1938, el máximo de bióxido de silíceo aceptado fue de 128.000 partículas por litro de aire. Y necesario poner extractores de aire, suficiente ventilación y facilidad para el manejo del personal dentro de las minas.
Siguieron las discusiones y al máximo las cosas llegó el señor James Bryant, uno de los directores de la Venture la principal empresa de oro del Canadá y lo convencí del pago de las prestaciones y cumplir los puntos claramente explicados en el informe que le hice a la gerencia. El pago tal cual se realizó.

Del grupo de silicóticos que pudimos controlar por más de dos años, 5 murieron incluyendo en este grupo los dos sílico-tuberculosos un porcentaje de ellos se fueron de la región y otros con irregularidad de control permanecieron en El Callao y El Perú. Dos de ellos los empleé como jardineros del hospital”
Feliciano Acevedo
Caracas 30 de septiembre de 2006

4. CONTAMINACIÓN MERCURIAL

“El informe sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela para el periodo octubre 2004 a septiembre 2005 que cada año publica el Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos, Provea, recoge las informaciones del biólogo Luis Pérez, de la Fundación La Salle, especialista en contaminación por mercurio, sobre un estudio del año 2004 realizado por Naciones Unidas en el cual se evidenciaron los niveles muy altos de intoxicación por mercurio entre los residentes de El Callao.”

“Marcello Veiga, jefe Técnico del Proyecto Global de Mercurio de la Onudi recuerda que en el año 1995 este organismo de las Naciones Unidas hizo un diagnóstico de la situación de la actividad minera en El Callao e incluso inició el programa de capacitación tecnológica del personal. Asimismo, en el año 2003 regresaron para hacer un diagnóstico de la salud el cual concluyó que los mineros de El Callao son los más contaminados del mundo, “hay mineros con una cantidad de mercurio de 3 a 4 mil veces más alto que una persona normal”. Lo alarmante de esta situación llevó a la Onudi a realizar una intervención tecnológica en los mineros enseñándoles como hacer las retortas de forma simple y económica utilizando materiales locales. “Sin embargo, cuando volvimos ahora no vimos ningún avance, los mineros continúan bastante contaminados al igual que el ambiente. También las colas que Minerven compra están contaminadas con mercurio lo que al mezclarse con el cianuro en las plantas va a generar problemas ambientales muy graves”. El experto dijo que en su visita a El Callao no se vio ninguna evolución, algo que a su juicio, compromete la inclusión de Venezuela en el proyecto global de mercurio que impulsa la Onudi en más de 30 países. “Hay que tener voluntad política de cambiar la situación, pero el problema es que cada vez que venimos a Venezuela y busco a una persona de las autoridades resulta que la cambiaron, las personas se van y tenemos que volver a entrenar a las nuevas. Cada organismo se pasa el problema como si fuera una papa caliente, en todas las discusiones que se tienen con los organismos del Estado, nadie quiere tomar el problema en sus manos”. Considera Veiga que plantear algún mecanismo de seguridad para los mineros y la población de El Callao no requiere de una complejidad tan grande, “pero hay que tener la voluntad política de hacerlo”.

Esta y otras investigaciones como las realizadas por diferentes organismos, comprueban la alta contaminación mercurial que existe en El Callao

5. IMPACTOS DEMOGRÁFICOS

Cuando en 1873 se realiza en Venezuela el primer censo de población, El Callao todavía no se le reconocía como Municipio, sólo se le mencionaba como un caserío cercano a Nueva Providencia. Posteriormente se han realizado doce censos más, el último de los cuales fue en el 2001, según el cual el municipio El Callao contaba con una población estimada en 17.410, lo que representó un incremento del 50%, respecto al censo de 1990, cuando su población alcanzó 10.648. Esto significó un crecimiento promedio anual de 4,6%.

De los trece censos de población que se han realizado en Venezuela, desde 1873 hasta el 2001, la mayor parte de ellos presentan inconsistencias que los hacen poco confiables. Pero aun cuando fueran confiables, difícilmente, reflejarían la cambiante realidad demográfica de El Callao, ya que la misma experimenta fluctuaciones que se corresponden con los continuos cambios en la producción aurífera. De tal modo que en los momentos en que dicha producción se encuentra en una fase expansiva se produce un crecimiento poblacional, en tanto que al encontrarse en una fase de contracción, se origina un decrecimientos en misma.

Algunos autores señalan que durante el auge que hubo en la producción aurífera en el período 1871-1894, las calles de El Callao y de Nueva Providencia eran un “hervidero” de personas tanto venezolanas como extranjeras, que habían llegado a la zona atraídos por la gran riqueza de los yacimientos de oro descubiertos en la región del Yuruari. Pero ese “hervidero” de personas disminuyó cuando la Compañía Minera de El Callao paralizó sus actividades y, El Callao, por primera vez, parecía que terminaría siendo un pueblo muerto al ser abandonado por gran parte de los aventureros que pisaron estas tierras con el único propósito de alcanzar una riqueza súbita, que al no lograrla optaron por emigrar hacia otros lugares.

En el lapso 1910 a 1920, vuelve a remontar la producción de oro, y la población vuelve a crecer. Pero en los primeros años posteriores a la culminación de la primera guerra mundial, las compañías mineras instaladas aquí comienzan a experimentar ciertos problemas que hacen disminuir la producción de oro y nuevamente el número de habitantes de El Callao se reduce.

Esta situación se mantuvo hasta que la “New Goldfields of Venezuela, en el 1928, se instaló en El Callao. La presencia de esta empresa trajo consigo una sensible recuperación de la producción de oro, lo que se tradujo en el mejoramiento económico y el aumento en el número de habitantes que se alojaron en El Callao.

Las actividades de esta empresa, como ya dijimos, duraron hasta el 1946, pero desde el 1939 se observó el desplazamiento de un gran número de personas hacia la zona petrolera de Oriente, atraidas por los mejores sueldos y salarios que ofrecían las compañías petroleras. Esto trajo como consecuencia una progresiva disminución de la población residente en El Callao. Tendencia que se agudizó a partir de 1950 cuando la Guayana Mines, que había adquirido las minas de la New Goldfields of Venezuela, en el 1946, suspendió sus actividades. El cierre de esta empresa fue el inicio de la crisis económica más aguda y prolongada que ha sufrido El Callao, la misma se extendió entre 1950 y 1974. En este lapso la disminución del número de habitantes fue tal que, al final del mismo, nuestro pueblo llegó a tener menos de cinco mil habitantes, con lo que una gran cantidad de casas quedaron deshabitadas. Esto originó que sus dueños, ausentes, tuvieran que pagar para que otras personas las cuidaran y evitar así que se desplomaran.

La anterior situación comenzó a revertirse a partir de 1974, cuando Minerven dio inicios a sus actividades y logró generar centenares de empleos directos e indirectos, lo cual dinamizó la economía local. Desde entonces hasta el presente se han instalado varias empresas mineras; la pequeña y mediana minería se han reactivado; las actividades comerciales han aumentado y el número de habitantes ha crecido de manera exponencial, logrando alcanzar la cifra de 39.000. Tal como lo establece el Censo Poblacional realizado en el mes de mayo de 2007, por la Oficina de Coordinación de Desarrollo Social de la Alcaldía municipal. Estos datos quedarán confirmados o negados cuando se realice el próximo Censo Poblacional de Venezuela.

6. IMPACTOS SOCIALES

El auge en la producción de oro y el consecuente crecimiento económico aparejados a los repentinos aumentos de población han derivado en:
• Un crecimiento urbano anárquico
• Aumento del costo de los productos de primera necesidad
• Incremento en los alquileres de viviendas y en el precio de terrenos para la construcción.
• Aumento de la prostitución y el consumo de alcohol y drogas
• Desbordamiento de la delincuencia.
• Proliferación de barrios periféricos donde se asientan centenares de viviendas, muchas de las cuales son verdaderos ranchos construidos con materiales de desechos.
• Saturación de los servicios públicos de agua, electricidad, aseo urbano y drenaje para las aguas servidas y el colapso de otros servicios esenciales para el mejoramiento de la calidad de vida de las habitantes locales

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